Blogata Nocturna
Con las charlas de todos estos dÃas acerca de los blogs, la blogsfera, los blogers, su naturaleza, importancia, poder, entresijos, su maravilla y su vértigo, siento como un cosquilleo por dentro que no se muy bien explicar y cuando intento seguir su ruta, esta sólo me conduce a sentimientos borrosos pero intensos, a impulsos que se traducen en frases de azúcar.
Supongo que todo esto surge de teorizar lo cotidiano, la disección inevitable que experimenta parte de tu dÃa a dÃa en la exposición y discusión de ciertas ideas que son parte de nosotros.
Y no sé si porque estoy en uno de esos momentos medio tontos en los que me da por la lÃrica o es porque aún tengo ciertas cosas demasiado cerca, pero hablando de todo esto no puedo evitar acordarme de mi primer post, o de cuando aparecà por primera vez en el agregador de ciberpunk, de cuando empecé a leer los posts de Enrique y me daban ganas de llorar, de cómo empezó a gustarme el catalán leyendo a Pere y a Arnau, como en las conversaciones por jabber me iba maravillando de lo que nos parecÃamos siendo tan diferentes o de aquel dÃa en el que un tÃo simpatiquÃsimo y super interesante me puso un comentario diciendo que leyéndome se habÃa animado a hacerse un blog.
Aún me cuesta ponerle palabras, explicar como ese comentarista se convirtió en una persona no sólo de referencia sino de confianza que sentÃa más interés por las notas de sus hijos que por cómo se llamaban los de personas a las que veÃa todos los dÃas durante 8 horas sin conocerle aún fÃsicamente. Para mà es obvio pero puede que sea una de esas cosas que hay que experimentar para entender del todo, aunque no me guste nada ese tópico de hay que estar dentro para comprender tal cosa.
Y ya estoy pensando que los párrafos son demasiado largos, las frases demasiado largas… y ya es tarde.
De lo que uno sabe y de lo que no, de la alegrÃa de vivir, de lo que mola todo esto… y de lo bien que se está en casa, queda para mañana que la mejor cama del mundo hay que aprovecharla todo lo que se pueda.
Un besito a Nat que nos ha dejado solitos un par de dÃas y a la family asturiana desde las alturas de Madrid, donde más bonito se ve el cielo.



4 Comentarios