Calma y estornudos
¡Ya es viernes! Aunque terminar la jornada laboral de hoy ha costado lo suyo. El estar hasta arriba de trabajo por la mañana y tener que formar por la tarde a una pobre chica en un trabajo tremendamente aburrido hace que lamente mi alta tolerancia a la cafeÃna. Cuando en tu horario de trabajo no puedes emplear si no todo, al menos la mitad del tiempo en hacer algo interesante y/o divertido, como por ejemplo actualizar tu blog, no merece la pena trasladarse hasta la ofi, que encima el metro es cada dÃa más la ley del más fuerte y yo estoy cada dÃa más flaca. Hoy me encontré en un restaurante donde no suelo comer, a un chico que conocà hace años cuando fue a Málaga un verano a visitar a su primo, que era uno de mis colegas de pandilla de la playa. No le volvà a ver hasta años después (perdà el contacto con mi colega), cuando nos tocó en la misma clase de primero de Derecho. Al año siguiente me cambié de carrera, perdiendo el contacto con mis compañeros de leyes y tiempo después me hice amiga de una chica en cuyo cumpleaños me presentó a su mejor amigo que resultó ser este mismo chico. Al encontralo hoy en el barrio donde trabajo, allá donde Madrid se acaba por el Norte, le he comentado que quizás deberÃamos plantearnos por qué perdemos sistemáticamente el contacto cuando nos caemos bien y el destino se empeña en juntarnos. Ha estado totalmente de acuerdo, y se ha mostrado muy interesado en la idea de los 6 grados de separación y otras cosas que se me han venido a la cabeza, pero a su novia no le ha hecho tanta gracia la historia, no sé por qué.
No sé si es la primavera pero las actualizaciones de ciberpunk de hoy me han llegado como una ráfaga de luz con olor a flores. Una conjunción de realidades, sentimientos e ideas que te da la impresión de que te entra más aire en los pulmones. A pesar de eso, siento una sensación extraña de tranquilidad. Una quietud sospechosa, algo parecido a la calma que precede a la tormenta. Aunque también pueden ser las hormonas, que es primavera, estoy de acuerdo en que el instinto siempre se hace escuchar. Por eso yo también me fÃo de mis sueños. Feliz fin de semana.


