Cuerpo a tierra
Semana catastrófica la anterior. Ataques, sabotajes, tuberÃas que pierden agua y provocan inundaciones en la cocina y como quizás ya leÃsteis, la gran catástrofe: una ventana se queda abierta y cae el diluvio universal justo encima de mi pequeño Acer.
Lo llevamos enseguida a urgencias, pero el órgano que le tienen que transplantar tarda un mes en llegar.
Actualizaciones, blindajes, cerraduras… llegó la paz y el buen rollo con la visita de Arnau y Meri pero volvimos a sufrir un pico cuando el sábado por la noche en una sencilla operación de logÃstica fiestera acabamos perdidos, pasando por Guadalajara, una cárcel y un callejón sin salida de unos 30 km que subÃa y bajaba una ¿montaña? ¿Dragones y Mazmorras?… por la noche todos los gatos son pardos.
Al final, merece la pena el esfuerzo para tomarlo con humor y que se pase el disgusto. También se va superando la baja temporal del pequeño Diamante-Acer, cada dÃa falta un poco menos para que vuelva y también lo comparo un poco menos con el sustituto que me hace tal favor, pues supone la diferencia entre estar aquÃ, o estar haciendo encaje de bolillos para no subirme por las paredes. Todos hemos tenido que acudir a algún amigo para no quedarnos en la calle.
Seguimos descubriendo nuevos lugares, paÃses exportadores de poesÃa y setas alucinógenas, hacemos turismo con Google Earth, practicamos el aterrizaje a pelo en Second Life y hemos vuelto a ver la tele.
No está mal.


