Emoción
He vuelto al cibercafé, podrÃa tomarmelo como una derrota, pero mejor dejarlo para otro dÃa.
Hoy me sirve de excusa la falta de sueño para pensar en chorradas mientras viajo en metro. Hoy cavilaba sobre los dos (o mis dos) tipos principales de llanto. El primero es el de el hundimiento y la depresión, el de “esto no merece la pena, ay pobre de mÔ. Este hay que evitarlo a toda costa y luchar contra él con uñas y dientes, porque si se deja una llevar por él buscando un supuestamente positivo desahogo, el torrente te arrastra hacia el agujero negro de la muerte en vida. El segundo tipo en cambio, no hay por que evitarlo, más que nada porque es casi imposible. No es un dique que abrimos, tiene vida propia y es empujado por la alegrÃa y/o la emoción, esta última provocada a veces por algo triste pero nunca, como en el primer tipo, por una dramática e inútil autocompasión. Sencillamente el mundo te estalla de pronto en la cara haciendo saltar un resorte que dispara una extraña corriente que va directamente a los ojos desde no se sabe donde, a veces ante hechos de lo más simple que recorren un misterioso camino hasta ese clic, como hoy la lluvia y la ternura, por ejemplo. Emocionante. Nuestro momento es muy emocionante. Tenemos una nueva explosión, un ejemplo más del poder de la Sociedad Red. Estamos todos en vilo, todos en Kyrguizstán. Más evidencias para los que no quieren ver, más coincidencias para los incrédulos, otro golpe en la cara de los que rechazan el Futuro. La tela de araña se teje hoy con lazos amarillos.


