Ni con unos ni con otros
Oriol Pi de Cabanyes escribió ayer un artÃculo de opinión en La Vanguardia titulado ” El sÃndrome de Saramago”, que me ha producido una sensación extraña. Denuncia la extensión de un fenómeno, conocido por todos, que consiste en juzgar las ideas de los demás no por la idea en sà misma, sino por el medio o el emisor del que nos llega previa polarización de todo y todos en progres y fachas. La idea central del artÃculo: a la hora de opinar hay que atender a qué se dice y no a quien lo dice, está bien, supongo que todos estamos de acuerdo en eso; pero hay algo en el texto que me suena mal, no consigo saber qué es, pero tampoco dejar de pensarlo. Quizá sea que el autor reclama una sacra imparcialidad pero a la vez parece (y digo parece), casi imperceptiblemente inclinarse él mismo más hacia un lado que hacia otro. Quizás sea que me está afectando demasiado estos dÃas comprobar una y otra vez que ciertos medios, ciertos partidos y ciertas personas, por desgracia nunca decepcionan. Quizá sea que el autor no dice que aunque en la preocupante dicotomÃa social ambos bandos son imperfectos, los métodos y los objetivos de ciertos radicales no parecen ser los mismos. Y tampoco dice que que hay un grupo (cada vez más numeroso) que no pertenece ni a un lado ni a otro, que no se casa con nadie, que recibe golpes de unos y de otros, al que le cuesta infinito recibir apoyos porque no se vende y que es difamado y atacado porque la verdad duele y la libertad asusta. No sé si el autor estarÃa de acuerdo o no. Que me perdone si no he sido imparcial, pues en eso sà estamos de acuerdo.



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