Las cosas que me digo a mà misma
Pues sÃ, la verdad es que algunas de las declaraciones suscitadas por el resultado del Referendum no dejan de ser curiosas… aunque nada sorprendentes, lo que se esperaba. Aunque para amantes de sustos y surprises varias, yo siempres digo que el que no se sorprende es porque no quiere y que no perdamos nunca esa capacidad, que a veces sirve hasta para echar unas risas. El otro dÃa por ejemplo, leà que el Vaticano da cursos de Exorcismo (no me enteré de mucho porque perdà la conexión, pero lo investigaré) y ayer oà que el incendio del Windsor se propagó hacia abajo además de hacia arriba (no tenÃa ni idea) y eso que ahora la cosa está tranquila. Pero las sorpresas que nos gustan son las buenas, las positivas, asà que aprovecho para decir que contra la opinión de muchos y para su sorpresa, las personas cambian y para bien. Es cierto que no ocurre a menudo y que el cambio suele notarse lentamente pero eso no quiere decir que sea imposible. La gente cambia y las cosas también si queremos que asà sea. Nunca es tarde para nada y para esto mucho menos. Aunque la experiencia nos diga que al final todo se estropea o se acaba, que los malos tienen la sartén por el mango y que todo es igual, no hay que hacer caso porque la corrupción a todos los niveles se alimenta de eso. Quien me iba a decir a mà hace un año que con esta anemia del alma iba a ser capaz de levantarme cada mañana a buscar el agujero en la alambrada huyendo de los demonios por los que siempre me dejaba atrapar, sin resistirme, creyendo que no habÃa otra salida. Y aunque sigo metiendo la pata, y aunque me falta rodaje y músculo, el otro lado de la valla es mucho mejor, sonreÃr no cuesta nada y da muy buenos resultados.


