Mar y desierto
SuponÃa que con un cambio de vida tan maravillosamente radical y en el paraÃso en las alturas que es la buhardilla en la que ahora vivimos, escribirÃa mucho más. Es más, suponÃa que escribirÃa sin parar.
Bueno, es evidente que no ha sido asÃ, pues escribo menos que nunca. Es más, no escribo nada. Ahora que mis experiencias son más fructÃferas que nunca, ahora que el entorno es el más propicio, ahora que tengo tiempo… nada, vacÃo total, mi blog se sumerge en las sombras incomprensiblemente.
Se podrÃa decir que, con el tiempo me ha pasado como con las llaves, no es que no lo tenga es que no lo encuentro. El sentimiento de desesperación es muy similar, si no he salido de casa… tiene que estar en algún sitio.
El caso es que he recordado (aunque he tardado unos dÃas en reaccionar), que como con casi todos los problemas de este tipo, el problema de no escribir se soluciona escribiendo y el tiempo vuelve solo a tus manos como por arte de magia.
No hay nada como concentrarte en el problema para no encontrar jamás la solución.
Hoy sólo pido, que salga el Sol, que esto ni es primavera ni es nada y con tanta lluvia y tanta nube me está empezando a entrar una angustia existencial de esas tipo danés que no me gusta nada.
Pero la Red, también sirve para combatir el domingo y las nubes. Sombra ha vuelto, de nuevo con asombrosas noticias desde el Futuro, en Venezuela hay petróleo pa’ aburrir y sólo con un clik podeÃs escuchar una canción hecha con mar y arena del desierto.




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