Marmadrid. Madrid tiene mar
El martes fui con Lore a una proyección de cortos en la filmoteca (los chicos se quedaron trabajando asà que se lo perdieron), muy oportunamente, el dÃa que (accidentalmente claro) me cargué el proyector con el que hacemos las presentaciones, vemos las pelis y (sobre todo) jugamos a la Wii. En estos momentos encendemos velitas mientras esperamos noticias del Servicio Técnico (te adoramos oyenos, Tú que borras los pecados del mundo como verter lÃquidos sobre el teclado o desenchufar el alimentardor antes de tiempo).
El caso es que no era una proyección de cortos cualquiera. Eran los los cuatro cortos que Rafael RodrÃguez Tranche ha rodado hasta el momento. No recuerdo desde cuando conozco a Rafa, supongo que desde siempre porque aunque nunca le he visto a menudo de alguna forma siempre ha estado ahÃ. Es de la panda de mi tÃo Gonza de toda la vida y los mejores recuerdos de los célebres eventos festivo-familiares los tengo con ellos.
Creo que el primero es el dÃa que fuimos a ver una cabalgata de Reyes a casa de Rafa y al abrir la puerta para bajar a comprar roscón mi madre dijo mmm que bien huele a chimenea y resultó que se estaba quemando la escalera del edificio por un cortocircuito. En el momento cundió un poco el pánico (reconozco que en ese momento yo coleccionaba latas de bebida vacÃas y estaba más preocupada de no perder la nueva pieza que habÃa conseguido que de otra cosa) pero al dÃa siguiente nos estabamos partiendo de la risa del olor a chimenea.
Memorys a parte, mientras tanto, Rafa ha dirigido 4 cortos: Mi patio (2000), Te llamaré a las 5(2001), Marmadrid (2002) y Puerta del Sol (2005). Yo ya habÃa visto los dos primeros, geniales los dos y bastante perturbadores en su sensibilidad, pero me quedaré (ya que no tengo mucho tiempo) con el tercero Marmadrid nominado al Goya al mejor corto documental en 2002.
Marmadrid muestra Madrid en relación al agua y sobre todo al mar. Partiendo de que hace unos miles de años donde está ahora Madrid estaba el mar, se explica la capital a través de sus fuentes, sus aguas subterráneas y a través de aquello que le hace ser un puerto de mar a cientos de kilometros del agua y con un rÃo del que nunca terminamos de estar muy seguros.
Me quedo con dos momentos que me parecen esenciales: El eje Castellana-Recoletos-Paseo del Prado como rÃo que divide a la ciudad en dos y las imágenes de Mercamadrid el sitio que le ha dado siempre a Madrid el sobrenombre de puerto de mar.
Yo siempre lo he dicho, es normal que en Madrid se eche de menos el mar… pero no tanto. Quizás si la añoranza es tan fuerte es porque en realidad el mar está ahà de alguna forma… pero no lo vemos.
En fin, que me lo pasé muy bien viéndolo y me gustarÃa repetir.
Actualización:
Se nos apareció el Servicio Técnico y nos dijo que el arreglo cuesta más o menos lo que un proyector nuevo.



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