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Marvin nos cuenta

Aunque las energías van volviendo a mis circuitos lo de sacar tiempo sigue estando chungo.

Por un lado me paso 9 horas encerrada en un sitio en el que no paro, de aburrirme y de hacer un montón de cosas que pese a ser absurdas cansan un montón. Me asombra que en un período bastante tranquilo, en mi curro la recuperación de la parálisis veraniega llegue hasta octubre, así como el mal rollo de los que tengo alrededor por aquello de que las vacaciones se acabaron demasiado rápido, o sencillamente porque su vida real no les gusta.

Cuando salgo del trabajo, y tras una hora de arduo viaje por cercanías, metros y pasarelas salva-zanjas, con demasiada gente y cada vez más individuos que se columpian en las barras de
los vagones, imitan al gorrión o al urogallo o hacen cosas asquerosas con la lengua en las ventanas,
al fin llego a casa y cada día me espera una sorpresa.

Un día un Viaje del Terror a Ikea.¿Encontrarás la salida? (pero es que con dos vasos
para 5 habitantes y sin cuchillos, no podíamos seguir). Otro día cocinar para 9 personas (divertido pero agotador). Otro día pelea (a muerte) en mi portal con una cucaracha gigante que intentaba
(creo) quitarme un cigarro. Ningún vecino acudió en mi auxilio.

Yo sólo quiero un poco de paz para disfrutar de mi recién estrenada wifi y ver Robots hasta desmayarme de sueño.

Pero hoy llego a casa, feliz porque es viernes, dudando entre hacerle caso a mi madre y salir a
comprar o comprarme un dominio y echarme la siesta cuando me encuentro en Planeta un post, Alarmas y alarmistas, que explica claramente de que palo va Greenpeace. No doy crédito.

No sé que me asusta más, si su terrible política, la cantidad de gente que piensa que sólo son angelitos caídos del cielo para salvar el Amazonas arriesgando su vida o que el tema que toque inundar de
fango sea el de la energía nuclear, seguramente la opción más viable hoy día, por como está el patio.

Las centrales nucleares tienen una fama horrible injustamente pegada como una lapa a su hormigón. Igual de injusta que la buena de algunos famosos ecologistas. Habría que preguntarse por qué.
Habría que hacer como Marvin e investigar las alarmas, vigilar de cerca. Especialmente a algunos.

Noé:Mi corazón y mi pensamiento son tuyos.

1 comentario

  1. alberto

    Gracias. HAsta ahora, creo que, como la mayor parte de los compañeros que trabajamos en las nucleares, hasta eludíamos hablar de nuestro trabajo. En cuanto lo hacíamos, la reacción de la gente era similar, “Cielos, otro escalvo/mercenario/vendido al oro de las grandes corporaciones y que se dedican a envenenar mi fururo. Y o te armabas de paciencia intentando, vanamente, explicar y aclarar conceptos, o te liabas a tortazos, y todo la argumentación que habías conseguido defender, paso a paso, quedaba anulada en cuanto agún cri@ con la chapa de “salvad a las ballenas” entraba enel corro y decía: “Pues fulano de Greenpeace ha dicho que…”, El PApa había hablado y los herejes teníamos que callarnos.
    Uno de estos días rememoraré alguna de esas ocasiones y postearé al respecto.