‘Peque Case’
Si os preocupaban esas historias propias y ajenas de intercambios juveniles a Estados Unidos en las que los pobres adolescentes españoles tenÃan que sufrir la humillación de que les explicaran cómo funcionaba un vÃdeo o un coche. 
Es decir, si os preocupaba el supuesto y legendario desconocimento del norteamericano medio con respecto a la realidad ( para algunos quizás mera existencia) de nuestra amada Ejpaña nos os perdais el artÃculo del New York Times sobre el caso Peque (creo que ya cerrada la noticia a suscripción, lástima).
En esta ocasión, esta tierra ha aparecido en el famoso periódico norteamericano no por ninguna iniciativa de autonomÃa tecnológica sino por el famoso ‘Caso Peque’, ese Pequeño pueblo zamorano que después de saltar a la fama en España ha decidido probar al otro lado del charco.
Por un lado, el tema Peque ya me parece excesivo. A fuerza de repetir lo de pueblo zamorano se propone voluntario para acoger cementerio nuclear se ha convertido en verdad y cuando se aclara que fue una simple petición de información ya nadie escucha.
Tampoco ya nadie se molesta en repetir que el cementerio no se instalará en Peque pase lo que pase, que no se instalarÃa aunque todos estuvieran de acuerdo pues parece que no cumple los requisitos necesarios. 
Eso sin contar las burradas que se están diciendo (y publicando) acerca de este almacén de residuos, tan controvertido como necesario y que van desde la afirmación de que desertizará la zona, hasta la más atrevida en mi opinión de que sencillamente no hace falta.
Da igual. El fuego de Peque sigue activo porque interesa como estandarte a los opositores al ATC, a los que por cierto no les preocupa que la gente se recree en su desconocimiento de lo que es un ATC o de lo es actualmente la energÃa nuclear en general, pues su objetivo no pasa por formar a la población y supongo que asà les manipulan mejor.
Se desmonte o no el parque nuclear español, habrá que hacer algo con los residuos (con más razón si se desmonta pues los deshechos de las centrales cerradas tampoco se evaporan), algo que no sea pagar un pastón a Francia por hacernos el favor ni guardar los residuos en las piscinas casi saturadas de las centrales, algo evidentemente inviable.
En fin, atención al mapa de España del artÃculo de interés social del New York Times, en el que Peque aparece más grande incluso que Madrid y en el que de la capital para abajo… ¿no hay nada?
El artÃculo se limita como tantos otros que hemos leÃdo en la prensa española a describir el pueblo y los acontecientos que siguieron a la petición de información del intrépido alcalde, suavizando un poco (en mi opinión) las agresiones sufridas por éste.
Eso sÃ, recuerdo el comentario (parece que anónimo) del post de Natalia Fernández El Caso Peque en el que el autor se quejaba de que la prensa reflejaba el pueblo como abandonado, cuando los que se fueron en busca de trabajo volvieron con dinero y cultura y ahora son un pueblo vivo y moderno con viviendas dignas.
En ese caso el artÃculo del NYT tampoco le gustará pues tiene bastante cuidado en describir un pueblo con casas de barro y ausencia completa de infraestructuras, donde los habitantes han muerto o se han ido, no hay niños y los campos se han secado.
Me recuerda al pueblo de la India donde llega Harrison Ford en Indiana Jones en el Templo maldito.
Pero aquà como en otros muchos sitios, me temo que el problema no se arreglará cuando Indi traiga de vuelta las piedras sagradas ¿qué tal un ATC?



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