Siga atentamente las instrucciones
Ayer caminaba hacia mi casa entre la multitud en su camino de restaurantes y bares de viernes por la noche, cuando una chica de mirada enigmática que no tendrÃa más de 15 años se paró a mi altura tendiendome un sobre marrón. Miré al sobre y a ella que me observaba impertérrita, alternativamente durante unos instantes, sin comprender, hasta que sólo pude decir ¿sÃ?. Que si lo quieres, me increpó, ¿qué es?, le pregunté, un sobre, me contestó, irritada por la estupidez de mi pregunta. Cogà el sobre dándole las gracias y seguà andando, preocupada al principio por mi falta de espontaneidad y mi torpeza ante un hecho tan natural y a la vez tan agradable como el de que alguien te ofrezca algo por la calle que no sea propaganda de una escuela de azafatas. A eso le siguió la emoción y la espectación al abrir el sobre y ver su contenido. ¿El siguiente paso? ¿un código? ¿un nombre en clave? ¿un lugar? ¿una fecha? ¿busca la pirámide invertida? ¿el unicornio color salmón te marcará el camino? ¿alguna cita de Marco Aurelio?… Estaba vacÃo. Tras una breve momento de decepción y de dejar para más tarde el estudio del posible significado de ese vacÃo, se me ocurrió que nadie tenÃa por que enterarse, y asà esto serÃa el principio de una historia, de una novela por entregas que empezara con las instrucciones que recibe la protagonista de manos de una desconocida en una concurrida glorieta madrileña una tarde cualquiera. Más tarde, consciente de mi falta de originalidad para empezar historias, se me quitaron las ganas, pero de nuevo he decidido sacudirme los complejos y tomarmelo sencillamente como un entrenamiento, escribir y escribir, como ahora. Algo me dice que seguiré recibiendo misteriosos mensajes, instrucciones cifradas que seguiré sin dudar mientras siga sintiendo aquello que me hace estar segura de que eso es lo que tengo que hacer, aunque antes de empezar no sepa por qué. Poco a poco las siluetas van cobrando forma entre la niebla, las piezas se van colocando y la perspectiva se amplÃa. Me encanta.


