Terapia
Un sábado gris el de ayer a pesar del Sol. Un dÃa en el que las debilidades se hacen fuertes (que no fuerzas) en tu contra y los monstruos del armario ganan la batalla, que no es la guerra, lo sé, pero el ánimo decae. Pero me di cuenta de que las circunstancias en mi concurrido piso compartido me eran favorables para un asalto por sorpresa al salón que me permitiera una TICC (Terapia Intensiva de Cine en Casa) que no cura, pero ayuda a pasar la tarde. TenÃa a uno de mis compañeros de piso trabajando, al otro recuperándose de la noche anterior, a la tercera de fin de semana y al cuarto como encantador cómplice y proveedor de buenas pelis. Asà me vi cuatro seguidas, para darle a mi cabeza trabajo en procesarlas y distraerla de sombras que paralizan cualquier proceso constructivo. Empecé con los hermanos Cohen, el cine de mafias siempre me ha parecido increÃblemente educativo y aún no habÃa visto Muerte entre las flores (Miller’s Crossing). Me habÃan hablado maravillas, y aunque eché de menos algo, quizás más detalle y más riesgo en los personajes y en el desarrollo argumental, me gustó. Un Gabriel Byrne emocionante, algún diálogo que no está mal y una fotografÃa a juego con la música que siempre hace sobresalir a los Cohen. Que esto no deje de ser hablar por hablar, que no soy crÃtica cinematográfica ni creo que lo sea nunca. La siguiente peli, me dejó mejor sabor de boca a pesar de que acabara haciéndome llorar, Arizona Baby, (tarde Cohen)dos frikis que se aman con locura a los que se les ocurre un plan entrañablemente absurdo. A pesar de que al final se produce un monólogo de lo más tÃpico y cursi , no se cómo, consiguen que no resulte patético. Ya no tenÃa más pelis pendientes, asà que decidà no posponerlo más e introduje en el reproductor el primer disco de El Señor de los anillos. Las dos torres. No es que tuviera ganas, era más bien curiosidad y el deseo de ponerme al dÃa tanto en el submundo como en la jerga Tolkien. La primera entrega la vi hace demasiado tiempo, y me perdÃa un poco cuando me hablaban de orcos, elfos, Légolas, Gollum, etc. Sé que en la Red puede ser arriesgado decirlo, pero aunque comprendo el espÃritu (que me parece muy bonito), y los efectos son increÃbles, me quedé como estaba, sin llegar a compartir la pasión que esta saga despierta, aparte de que me pareció tremendamente larga. Reconozco que mi escasa predisposición al acercamiento a esta Comunidad pudo tener algo que ver, pero tengo que decir que siempre he sentido un cariño especial por los elfos. Terminé con La sombra de un secuestro, muy floja, a pesar de que Robert Redford tiene mi mayor admiración en cualquier cosa que haga.
Todo esto me ha hecho tener unos sueños imposibles de escribir con cuyos ecos aún me estremezco, y la primera noticia que he leÃdo al despertarme (aparte de la frase del Papa) era un artÃculo sobre las desorbitadas cifras que se lleva la S.G.A.E. por el canon impuesto a los CD’s vÃrgenes. Asà no hay quien saque fuerzas para levantarse. Aún no puedo ver DVD’s en mi portatil y de todos modos se me han acabado las pelÃculas. Habrá que pasar al plan B.


